martes, 4 de diciembre de 2012

Es Oaxaca peligroso para Periodistas y defensores




La entidad ocupa el segundo lugar entre los estados más peligrosos para el ejercicio de la libre expresión y el primero en agresiones a defensores de Derechos Humanos
En todos los casos, la tónica imperante es la impunidad en casos de delitos contra comunicadores y defensores

Miguel Angel Vásquez


Después del estado de Veracruz, Oaxaca ocupa el segundo lugar nacional en cuanto al número de agresiones contra periodistas. En cambio, en cuanto a agresiones cometidas contra defensores y defensoras de derechos humanos, ocupa el nada honroso primer lugar.
De acuerdo con la organización civil defensora de derechos de los periodistas Article 19 (http://articulo19.org/) en su reporte más reciente, la entidad se ubica en focos rojos para el ejercicio de la libertad de expresión.
El estudio “tiene como objetivo identificar las zonas de mayor riesgo para el ejercicio de la libertad de expresión y nos permite identificar las agresiones registradas del 2000 a la fecha, haciendo distinción entre tipo de agresiones: Asesinatos, Amenazas, Física/Material y Agresiones contra medios. También puede diferenciarse las agresiones por género, así como por un lapso determinado de tiempo e inclusive por zonas geográficas ya sea país o estado”.
El mapa de agresiones a periodistas y medios de comunicación fue realizado en conjunto con CitiVox y únicamente abarca México, Guatemala, Honduras El Salvador y Nicaragua.
De acuerdo con el mapa, tan solo en el 2012, un total de 137 periodistas y medios de comunicación han sido agredidos de diversa manera en el país. En ese mismo lapso, ocho medios han sido objeto de alguna agresión ya sea por parte de funcionarios públicos, por miembros de la delincuencia organizada o por particulares.
La publicación resalta lo siguiente:  
“Seis entidades, Veracruz (con 24 casos), Oaxaca (20), Baja California (16), Distrito Federal (11), Tamaulipas (10) y Sonora (10) concentran el 66.42% de los agravios contra comunicadores y medios, pero esta vez hay que advertir una regionalización en las características de la violencia que atiende a varios factores”.

Según el informe “hasta el 30 de septiembre de 2011, hace un año exactamente, Article 19 había registrado un total de 140 agresiones contra periodistas, trabajadores de los medios e instalaciones de empresas de comunicación. Pese al contexto descrito arriba, hoy el número es marginalmente más bajo, aunque es definitivo que continúan ahondándose problemáticas severas, particularmente el alto porcentaje en el que los funcionarios públicos de los tres niveles de gobierno son responsables de acciones contra la prensa y el alto nivel de violencia de parte de la delincuencia organizada”.
En referencia a Oaxaca, el documento señala que la entidad “ha sido escenario de la violencia político-electoral que comúnmente marca la agenda informativa en la entidad; las protestas de grupos sociales y los conflictos sociales no resueltos contribuyen a crear un clima hostil contra los reporteros y fotógrafos que les dan cobertura.

“Como se establece en la Declaración conjunta sobre Delitos contra la Libertad de Expresión, firmada el 25 de junio de este año por varios mecanismos internacionales para la promoción de la libertad de expresión, los Estados tienen la obligación de adoptar medidas para prevenir agresiones a la libertad de expresión en situaciones en que las autoridades sepan o deberían estar al tanto de la existencia de un riesgo real e inminente, y no únicamente en casos en que las personas en riesgo soliciten protección del Estado.

“En ese sentido, la problemática no ha sido atendida de manera adecuada por las
autoridades de Oaxaca, indolentes en escenarios de riesgo para los trabajadores de los medios, y omisas cuando en presencia de cuerpos policiacos los periodistas son agredidos por grupos sociales y políticos. Esto, al margen de los casos en que las fuerzas del orden perpetran los abusos”.

Algo importante de destacar es que a nivel nacional como agentes agresores destacan funcionarios públicos en el 41 por ciento de los casos, la delincuencia organizada en 18.24 por ciento, en tanto que se desconoce la identidad de los agresores en un 16 por ciento, en un 10.94 por ciento son particulares, mientras que en un ocho punto dos por ciento son fuerzas partidistas y el restante cinco punto uno por ciento se trató de organizaciones las agresoras.
Los casos más recientes
Apenas el pasado 20 de noviembre, en Huautla de Jiménez, el director de la revista Ruta 135, Fernando Palacios Cházares, fue agredido por policías municipales al mando del presidente, Manuel Zepeda Cortez. La agresión ocurrió justo cuando daba cobertura a la agresión que los mimos uniformados ejercían contra 37 indígenas mazatecos que se dirigían a la ciudad de México a rendir homenaje a Ricardo Flores Magón. En este caso, a pesar de estar plenamente identificados tanto los autores materiales como intelectuales de la agresión –entre los que destacan los hermanos del munícipe, Vicente y Venancio Zepeda, su hijo Manuel Zepeda Lagunes, su sobrino Gamaliel Zepeda y su yerno Marco David Tello Delgado y el regidor Genero Romero, no existe castigo alguno.
El  24 de junio de este mismo año, el fotoreportero Rafael Said Hernández fue lesionado de gravedad por Ernesto Gerardo Gaona Robles,, Daniel Amador Martínez y Emigdio Cortez, a quienes el juzgado cuarto penal les dictó formal prisión, pero la Procuraduría General de Justicia no ha tenido éxito en identificar al autor intelectual del atentado.
El común denominador: la impunidad
Un estudio sobre este tema, referente a agresiones contra trabajadores de comunicación, concretamente en contra de trabajadores de radios comunitarias señala que persiste la impunidad en los casos de agresiones en contra de ellos.
“Las investigaciones de agresiones contra periodistas y medios comunitarios no han arrojado resultados, a pesar de que en la mayoría de los casos los agresores se encuentran plenamente identificados, algunos de ellos siendo incluso agentes estatales. Lo anterior transgrede el corpus iuris internacional de protección a la libertad de expresión que impone la obligación al Estado de tomar las acciones pertinentes para prevenir investigar y sancionar a los responsables de estas violaciones”. (Situación de las Radios Comunitarias en México informe 2011-julio 2012. Asociación mundial de Radios Comunitarias. Amarc México.

En lo tocante a las agresiones contra defensores de derechos humanos, “las
estadísticas registradas por la Red Nacional Todos los Derechos para Todos y Todas, nos indica que esta entidad tiene el mayor número de agresiones contra defensoras de los derechos humanos, por otro lado, según datos registrados por la Red TDT, Oaxaca es el estado con mayores índices de violaciones a los derechos humanos perpetrados contra personas defensoras en todo el país.

“En 2011 y 2012 la Red Todos los Derechos para Todas y Todos ha documentado
29 agresiones contra defensores en lo individual y 12 agresiones contra
grupos que defienden los derechos humanos. El clima de agresiones se
confirma por las 1847 personas beneficiadas por las medidas cautelares que
ha otorgado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el hecho que
PBI ha mantenido un equipo permanente en el estado desde el 2008”, señala un comunicado de la Red TDT que sesionó en Oaxaca los días 22 y 23 de noviembre precisamente para visibilizar el peligro que se cierne en esta entidad para defensores y defensoras de DH.


Por su parte desde 2008, la organización defensora de defensores de derechos humanos Peace Brigades International (PBI) por  sus siglas en inglés informó este año  que  mantiene un equipo permanente en Oaxaca debido a la situación de riesgo enfrentada por las personas defensoras en el estado. Durante los últimos dos años, “PBI ha dialogado de forma continua con el gobierno oaxaqueño sobre las preocupaciones de las organizaciones de la sociedad civil y su situación de
riesgo. “PBI reconoce la apertura del gobierno de Gabino Cué hacia la protección de personas defensoras, pero advierte que las cifras de agresiones siguen siendo alarmantes”.
El último informe de Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos, A.C. señala a Oaxaca como el segundo estado de México, después de Chihuahua, en número de agresiones a personas defensoras en 2011, situándose a la cabeza en el primer trimestre de 20122. En el último año, defensores y defensoras de derechos humanos en el estado de Oaxaca han sufrido amenazas de muerte, hostigamiento, difamación, criminalización, ataques físicos, allanamientos, y asesinatos3. Asimismo, PBI continúa preocupado por los altos niveles de impunidad y la demora en la administración de justicia en los casos de agresiones contra de personas defensoras de derechos humanos.
En Oaxaca, dice el documento de la organización “la gran mayoría de crímenes en contra de personas defensoras de derechos humanos siguen sin esclarecerse. En ninguno de los casos de agresión contra activistas acompañados por PBI ha habido culpables sancionados. En la actualidad y a petición de las víctimas, los casos de crímenes cometidos contra personas defensoras de derechos humanos pueden transferirse desde otras áreas de la Procuraduría de Justicia del Estado de Oaxaca (PGJE) a la Fiscalía de Investigación de Delitos de Trascendencia Social (FIDTS). Este cambio ya había sido solicitado por un gran número de personas defensoras en riesgo en el estado, con la esperanza de obtener avances en sus casos de forma más eficaz.

La fiscalía, sin dar resultados

“Aunque la creación de la FIDTS ha sido ampliamente celebrada por la sociedad civil oaxaqueña, existen serias preocupaciones respecto a su capacidad y su autonomía. Las organizaciones de Oaxaca destacan ciertos avances en las investigaciones de los casos y aprecian una fuerte voluntad por parte del personal que la integra. Sin embargo, desde su creación, las organizaciones han tenido que presionar constantemente para que hubiera personal capacitado y medios materiales a fin de poder llevar a cabo sus funciones de forma apta; algo que hasta el momento se ha logrado sólo parcialmente. Igualmente, las y los defensores han cuestionado la autonomía que le concede la PGJE de Oaxaca, observando que muchos de los obstáculos y demoras parecen originarse en esa entidad.
Las propuestas en este sentido son de tipo técnico. Las organizaciones coinciden en la necesidad de mayor recursos humanos y financiamiento. Concretamente identifican:
a) La necesidad de peritos con una formación y conocimiento relevante, como la naturaleza de la labor de defensa de derechos humanos en México o capacitación en el Protocolo de Estambul;6
b) la necesidad de realizar un protocolo integral de atención a víctimas y testigos;
c) la necesidad de un protocolo de investigación de crímenes en contra de personas defensoras de derechos humanos, que haya sido desarrollado junto con personas defensoras;
d) la elaboración de una auditoría de la PGJE que permita valorar su eficacia y detectar sus fallas;
e) la necesidad de que la policía adscrita a la Fiscalía esté capacitada en materia de derechos humanos, trato a víctimas y protección al personal de la fiscalía.

El ombudsman, los mismos vicios
Por otra parte, en cuanto al ombudsman estatal, señala que “el proceso de elección de su titular y de contratación de su personal ha sido muy cuestionado por algunas
organizaciones, lo que ha generado desde un inicio desconfianza hacía la institución. En la actualidad, las organizaciones acompañadas por PBI han expresado su preocupación ante una aparente falta de conocimiento y compromiso por parte del personal interno y en ocasiones la falta de liderazgo de su titular.
Así mismo, la falta de financiación disponible para la Defensoría ha mermado sus capacidades de acción.
Con un reglamento interno recién aprobado y bastante ambicioso, es necesario un mayor financiamiento que permita desarrollar todas las áreas de atención a lo largo del territorio estatal.
Las propuestas están relacionadas con la capacidad del personal y la necesidad de financiación. Las organizaciones acompañadas consideran que la Defensoría sí tiene un fuerte potencial para aportar a la sociedad oaxaqueña pero son necesarias ciertas medidas, entre ellas consideran:
a) Restablecer áreas de trabajo y realizar concursos públicos para puestos;
b) Capacitar al personal directivo y funcionarios a través de la realización de talleres y formación continua sobre los derechos humanos y trato a víctimas, para un mayor entendimiento y apropiación de su trabajo;
c) y dotar de un mayor financiamiento que permita desarrollar el organigrama establecido por el nuevo reglamento, a fin de dar una adecuada cobertura temática y territorial con personal suficiente y capacitado.

Ni el Estado mexicano ni en su nivel local el gobierno estatal de Gabino Cué ofrecen garantías a los comunicadores. Garantías que se exigen no para ese sector como un priivilegio sino porque son quienes trabajan con un bien social trascendente sin el cual la sociedad no puede ejercer su derecho a la información y a la crítica. Si ellas no hay posibilidad de algùn ejercicio sociopolìtico razonado y menos de desarrollo de la democracia. 



Por eso es que es social e históricamente importante salvaguardar el trabajo de los comunicadores por todo lo que pierde el ciudadano quien a través de estos ejercer su constitucional derecho a la información. 

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