martes, 9 de octubre de 2007

reflexiones

Reflexiones

La desmemoria educada

Miguel Angel Vásquez Ortiz

Lejos estaban aquellos días de agosto del 2006 cuando el magisterio “democrático”, indignado por la fresca golpiza del 14 de junio y también acicateado por la falta de cobro de varias quincenas, llamaba a votar en contra de los candidatos a diputados y presidentes de la república del PRI y del PAN. Es más, en el colmo del olvido y en una muestra de la abyección bien alimentada y lejana de la ignorancia, una líder de aquel movimiento en la región, la profesora Bartola, fue denunciada como una de las principales compradoras del voto en las elecciones del pasado 7 de octubre.
Entre las dos opciones en el mercado de los votos, ella prefirió operar a favor del candidato del PRI y no de su “opositor”, Convergencia.
Ante lo ocurrido, la pregunta obligada es: ¿dónde quedó todo el coraje contra el gobierno represor que decían en el magisterio, ya cayó? Y no es que se tratara aquí de pedir la polarización, sino de mantener una postura que se supone debería ser firme contra el autoritarismo, sobre todo de parte de quienes presuntamente forman la llamada masa crítica de nuestra sociedad. Si así de volubles son no solo los más educados, sino los educadores, ¿qué actitud digna puede exigirse de la gente que de veras carece de un empleo y por lo tanto no cobra un salario quincenal, carece de servicios de seguridad social y ya no digamos vacaciones o la protección de un sindicato?
La reflexión en general nos puede llevar a caer en la cuenta de que tras la compra-venta de votos ocurrida en las pasadas elecciones no sólo estaban la pobreza y la ignorancia, sino ante todo, el individualismo y la falta de una visión de largo plazo. Todo parece indicar que a tal punto se ha llegado a la convicción de que la sociedad no tiene remedio que lo más “inteligente” es beneficiarse en lo inmediato con mil pesos si se vende el voto o diez mil pesos si se coordina a los mapaches.
Fuera de esta idea quedan por supuesto los hombres y las mujeres que a pesar de su humildad votaron por convicción por su partido, incluidos priístas y convergentes.
Lo lamentable es que quienes en el discurso se asumen como democráticos le den estocadas fulminantes a nuestra siempre naciente democracia.

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